martes, 26 de marzo de 2013

Tehuacalco

Enmarcado por cerros que representan los cuatro puntos cardinales, emerge Tehuacalco como gran centro ceremonial de culto a la lluvia en el municipio de Chilpancingo.

Vista panorámica de la zona arqueológica

TEHUACALCO.-  Es uno de los pocos señoríos de finales de la época prehispánica, que nunca pudieron ser dominados por los mexicas, fue abierto al público el 16 de diciembre de 2008.


Plano de la zona arqueológica
El Proyecto Arqueológico Tehuacalco representa la conjunción de esfuerzos federales y estatales para investigar las culturas prehispánicas, difundir la identidad guerrerense y sus raíces históricas, y diversificar la oferta turística en el Estado de Guerrero.
Brindan cuatro recorridos: el de monumentos prehispánicos, el de los petrograbados, el de paisajes rituales con los cerros y el relativo a la flora y fauna del lugar.
Ecosistema en la zona arqueológica


En esta zona arqueológica conocerá los espacios sagrados de los grupos prehispánicos que habitaron este lugar, su arquitectura, los petrograbados, la importancia del horizonte y la observación de los astros, así como disfrutará de un entorno natural que fue integrado en la edificación de Tehuacalco desde época prehispánica.


   




Significado del nombre
Petrograbado símbolo de Tehuacalco
El nombre de Tehuacalco fue otorgado por los grupos nahuas, que llegaron después de la conquista para suplantar a las etnias locales que estaban en franca extinción. Posee varios significados como “Lugar de las cajas de piedra”: tetl-huacalli-co en alusión a los grandes basamentos piramidales o a los morteros rituales presentes en varios bloques circundantes; “Lugar de casas de sacerdotes”: teo-hua- calli co refiriéndose concretamente a la existencia de los templos, y “Lugar de la casa del agua sagrada”: Teo-atl calli-co este concepto tiene relación con las evidencias arqueológicas, al concebirse el sitio como un gran santuario al agua.
   
Localización de la zona arqueológica
Tehuacalco se encuentra en la porción Sur de la Región Centro del Estado de Guerrero, a 3.5 hrs. de la Cd. de México, 40 min. de Acapulco y 35 min de la Cd. De Chilpancingo, se ubica en el municipio de Chilpancingo, cerca ya del límite con el municipio de Juan R. Escudero y de la ciudad de Tierra Colorada. 

Acceso
Se puede acceder por la autopista del sol, donde es necesario desviarse hacia la Cd. de Tierra Colorada y tomar hacia el norte hasta el crucero de la comunidad la Haciendita, kilómetro 57; si se viaja por la carretera libre México-Acapulco (carretera 95) el crucero se ubica al sur de la comunidad de Carrizal de la Vía o al norte de Tierra Colorada. 

Museo del sitio
Servicios disponibles
Existe circuito de visita guiada y senderos para los visitantes. También cuenta con museo del sitio, recepción, guarda bultos, sanitarios, aéreas de descanso, centro de interpretación, señalización y estacionamiento. Se cuenta con un área para comer en caso de que se quiera llevar alimentos o refrigerios. En las cercanías hay restaurantes locales, enramadas con expendio de alimentos, alberca natural y un río de corriente permanente donde se puede nadar.

Área para comer
Antecedentes históricos y arqueológicos
Tehuacalco se halla adentrado en el territorio que al final de la época prehispánica era conocido como el Yopitzingo, careciendo hasta ahora de investigaciones arqueológicas que versen sobre los yopes. 
Basamento estructural de la zona arqueológica
 De manera inmediata, el conocimiento que poseemos de los yopes se debe a escasas referencias e ilustraciones en el Lienzo I de Chiepetlán y en el Códice Tudela, así como breves menciones de fray Bernardino de Sahagún, fray Juan de Torquemada y fray Diego Durán, entre otros.
En general, sabemos que los yopes era un grupo semisedentario, sin un centro rector, aunque usando la representación en el Códice Tudela, donde se asocia una coa y un hacha de metal, Vié-Wohrer (2002) considera que los yopes conocían la agricultura y la metalurgia. Se ha llegado a mencionar que poseían un desarrollo similar a la etnia de los tlapanecos, con quienes estaban emparentados.
Indio Yope
Existen contradicciones en cuanto a la naturaleza de los indios yopes, ya que también se menciona que eran bárbaros y toscos, lo que ha generado que se piense de ellos como una sociedad semisedentaria. Muchos de los calificativos aplicados a los yopes fueron con fines ofensivos a partir de la historiografía mexica.
Tehuacalco posee una larga ocupación que se remonta poco antes del año 650 dC., en ese momento su situación geográfica y el entorno le favorecieron para constituirse como un gran centro ceremonial. A lo largo de los siglos siguientes, fueron edificados los grandes basamentos piramidales hasta alcanzar su máximo apogeo hacia el año 1000 dC. Tras la decadencia de Tehuacalco a partir del 1350, comenzó un proceso de desocupación, aunque algunas estructuras y las cuevas continuaron con un uso ritual, y otras porciones del sitio fueron ocupadas habitacionalmente.  

El yopitzingo
El territorio yope o yopitzingo abarcaba los actuales municipios de Ayutla, Tierra Colorada, parte de Acapulco y de Chilpancingo, y tenia como área nuclear el río Papagayo, el rió Omitlan y Ayutla.
El yopitzingo limitaba al poniente con un área extensa de grupos con lengua tuzteca, mientras que hacia el noroeste se mezclaba con pueblos de lengua tepuzteca y camoteca.
Los linderos del norte fueron marcados por las guarniciones que colocaron los mexicas entre los años de 1475 y 1519 para contener y hacer frente a los yopes: Chilapa, Tzumpango o cerro Tzompantli, Quechultenango y Hueycantenango.
Tras la conquista, los yopes quedaron asentados en Ayutla, San Marcos y poblaciones esparcidas como Anaquilco, al poniente del rio Papagayo, Chilpancingo y una comunidad de Atliaca que se llamo Acatempa. Al igual que muchos indígenas , los yopes fueron afectados por las enfermedades y la sobrexplotación del régimen novohispano. Nunca pudieron ser aculturizados totalmente, lo que generó una gran rebelión en 1531 desde el poblado de Cuautepec, que ocasiono inestabilidad en la región de la costa chica y el abandono de poblados. La rebelión yope fue aplastada por un contingente armado de la corona española, que acabo casi por completo con los indígenas rebeldes. Los yopes que sobrevivieron terminaron abandonando los asentamientos creados por los españoles y se internaron en las serranías, hasta desaparecer como grupo cultural.

Características del sitio arqueológico
La encinera
Es el remanente de un asentamiento prehispánico que se ubica en el desemboque de un largo corredor intermontano, que seguramente comunicaba el área costera con el altiplano central; se halla emplazado en lomeríos graníticos y con una extensión de aproximadamente 80 hectáreas. Su área cívico-ceremonial posee una extensión de 12 hectáreas, donde se hallan 11 estructuras mayores entre las que destaca un juego de pelota alineado Norte-Sur y con cabezal cerrado en forma de “I”, y una gran estructura denominada El palacio, con cerca de 80 metros de lado y sobre la cual se hallan diferentes unidades arquitectónicas secundarias como patios y basamentos. Sobresale también la estructura E1(La encinera), consistente en un agudo lomerío natural, que fue convertido en estructura piramidal, al ser nivelado en la parte superior para disponer una masiva plataforma y el basamento de un templo, a la vez que se adosaba a este pequeño cerro una escalinata de acceso para ingresar a la cúspide.

Calzada de la lluvia
La escalinata es en realidad parte de una calzada prehispánica que permitía ascender a La encinera, que seguramente figuraba como el cerro sagrado de Tehuacalco; de hecho, en la base de La encinera, como parte de la calzada se hallan dos pequeños basamentos con una función ritual.
  

Templo principal
Templo principal
El basamento en la parte superior de la estructura E1 se denomina Templo principal el lugar más sagrado de Tehuacalco. Del templo solo queda el basamento, sobre el cual había una construcción de gruesos muros de adobe para alojar a la divinidad  posee cuatro etapas constructivas, lo que denota su amplio uso ritual a través del tiempo. Quizá se realizaron sacrificios humanos en este lugar debido a que frente a las escalinatas fue localizada una piedra de sacrificios. Ahí se pueden observar aún los remanentes de las antiguas nociones religiosas de Tehuacalco, tratándose de un lugar donde se realizaban rituales vinculados a la propiciación acuática y al sol, incluyendo los conocimientos del tiempo y su registro, como lo demuestra el hallazgo de un símbolo de Venus, planeta asociado a la guerra y las cuentas largas de 52 años.


Templo Principal y cerro de la Compuerta
La proyección del Templo Principal se realiza hacia el Cerro de la Compuerta, lo cual demuestra el gran valor que poseían para los habitantes de Tehuacalco los rituales a los cerros, considerados como sagrados, vinculados además al culto del agua. En el caso del Cerro de la Compuerta, se convierte en el marcador principal de equinoccio: están orientadas varias estructuras de Tehuacalco hacia esa topoforma, representando un claro culto solar.
 
Juego de pelota
Juego de pelota
El Juego de Pelota era una estructura que se asocia a ceremonias y rituales que presentaban la lucha cósmica entre fuerzas contrarias del universo: luz-oscuridad, calor-frío, fuego-agua, etcétera, las cuales se complementan mutuamente. También posee una relación solar, al vincularse con el tránsito del Sol por el firmamento. En el caso del Juego de Pelota, éste se encuentra alineado en sentido Norte- Sur hacia el lugar más sagrado de Tehuacalco, el Templo Principal , santuario dedicado a la lluvia, a diferencia de otras canchas de Mesoamérica que están orientadas según el transito del sol, Este-Oeste y mide 37.80 metros de largo.

Petrograbados en el Juego de pelota

En los taludes de esta cancha de juego de pelota se encontraron petrograbados con motivos que reiteran el culto acuático y de fertilidad. Las imágenes representan flores, gotas de lluvia y espirales que simbolizan manantiales de agua. Sobresale la presencia del Dios de la lluvia y de una deidad de la tierra, la cual esta ubicada justo en la línea donde se marca la luz del atardecer en el horizonte y cuya boca abierta simula el momento en que el Sol es devorado por la tierra.
 




El palacio
El Palacio
El gobernante regía dentro del centro cívico ceremonial desde su propio espacio, en unidades arquitectónicas palaciegas que servían también de aposentos.
Se observan varios edificios rodeando los patios hundidos que fueron destinados a espacios administrativos, de almacenaje y de audiencia. En el mismo lugar había salas donde se reunían consejeros y personas con cargos de importancia para resolver asuntos del señorío.
Además al estar vinculado el gobernante con la religión, encontramos que la unidad palaciega posee su propio templo denominado el Templo Corona, donde se le rendía culto al dios patrono de la clase en el poder y el cual tiene el mejor acabado constructivo de todo el sitio arqueológico.  En la base de la escalinata se ubica una piedra de sacrificio. La arquitectura palaciega incluía un detallado acomodo de piedra y pisos enlajados, únicos en este asentamiento prehispánico. Este Patio empedrado daba acceso a salas y viviendas del gobernante. 
Los patios superiores fueron usados como espacios sacerdotales durante  el apogeo de Tehuacalco, en la decadencia y siglos después, existió un altar para el culto a los cerros sagrados.
Templo Corona
En los dos cuerpos piramidales de El Palacio se puede apreciar la gran cantidad de mano de obra y materiales que fueron empleados para levantar la edificación. Al igual que en las demás estructuras de Tehuacalco, los muros fueron hechos con granito y rellenados con arcilla roja para conformar el volumen de los basamentos. Muchas de las piedras fueron seleccionadas de acuerdo con su forma natural, mientras que otras fueron quebradas y en menor cantidad se usó el desgaste para dar una cara lisa a los grandes bloques. El Basamento de El Palacio al tener una sola escalinata, cumplía dos funciones; controlar el acceso y ser un punto de defensa en caso de ataques.

Conjunto Solar
Las dos estructuras que limitan la plaza principal llamada conjunto Solar, fueron consagradas al fuego.
Marcador solar
El calculo del tiempo en la época prehispánica se hacia mediante la observación del movimiento de los astros, lo que permitía conocer la duración del año, sus épocas y estaciones con mucha precisión, para determinar las actividades productivas como la agricultura y la celebración de rituales.
La importancia de la medición del tiempo se manifestaba por la disposición de marcas en torno a las líneas visuales del movimiento solar y por la edificación de templos, ya que la observación del movimiento de los astros se hacia desde puntos fijos, como la estela lisa en el centro de este conjunto, pudiéndose alinear la mirada en relación con los cerros al fondo, para conocer y registrar las posiciones del Sol al amanecer a lo largo del año.
Templo rojo
El templo rojo
El templo rojo fue consagrado al Sol durante el amanecer, hecho considerado como el renacimiento del dios solar todos los días.

Estructura Anona o E2


Estructura anona o E2
Fue una de las últimas estructuras conformadas y modificadas durante el apogeo de Tehuacalco. En la parte superior de esta estructura se hallan restos de cuartos de templos, los cuales poseían un pequeño altar para el culto solar.

La Gran plaza
La Gran plaza
La gran plaza de Tehuacalco era un importante escenario ritual y de concurrencia para sus habitantes. Es un espacio llano rodeado de edificios y era donde se desarrollaban la circulación y concurrencia entre las diferentes unidades arquitectónicas que formaban el núcleo del asentamiento. Además de los edificios, existían altares, escalinatas, desniveles, banquetas y estelas.
La plaza también era un importante escenario de representación ritual, en la que se realizaban danzas y procesiones. En la mayor parte del sitio arqueológico fueron dispuestas las estructuras de acuerdo con el relieve, utilizando los promontorios naturales y los desniveles existentes para armonizar la construcción de sus edificios con las piedras y elevaciones naturales.

Templos del espejo de agua
Templo del espejo de agua
La estructura de los Templos del espejo de agua cierra por el norte la gran plaza de Tehuacalco. Consiste en un basamento con templos en su parte superior y en su parte frontal, en donde fue construido un pequeño patio hundido en el que se llevaban a cabo ceremonias con copal y sahumadores.
Templo del espejo de agua
Justo al borde de esta estructura se hallaba un humedal que en tiempos prehispánicos tuvo 1.5 metros de profundidad, generando en tiempos de lluvia un depósito de agua a manera de pequeña laguna. Esta se llenaba con el agua que escurría del sitio y la que manaba en abundancia desde el desplante de las estructuras, al haber aquí un manantial intermitente.
Se formaba así un espejo de agua, recreando un ambiente acuático junto con otro humedal localizado al centro de la Gran plaza. Con ello, los habitantes prehispánicos del lugar quisieron reiterar el sentido de Tehuacalco como centro ceremonial donde se rendía culto al agua. 

El pedregal
Templo verde
El pedregal es una estructura ubicada a un costado de El palacio en este elemento, se evidencia arquitectónicamente el detrimento de Tehuacalco. Se observan estructuras que poseen tres épocas de ocupación. La primera época pertenece a la edificación y uso durante el apogeo de Tehuacalco, tiempo en que fue engrandecido el basamento del templo para formar varias etapas constructivas.
Estela en el pedregal
En una segunda época, posterior al abandono casi total de Tehuacalco, muchas estructuras se deterioraron, colapsándose los muros. Por ello los habitantes que seguían poblando este lugar, sin tener los medios necesarios para construir nuevamente los basamentos, resanaron los muros colocando únicamente piedras alineadas.
La tercera época, representa el uso habitacional que tuvo la estructura ya en tiempos modernos, a principios del siglo pasado, donde los habitantes construyeron bardas o tecorrales, aprovechando los muros prehispánicos como desplantes.
Esto demuestra el cambio en función de un espacio arquitectónico, desde su generación como espacio sagrado, hasta su reutilización reciente como lugar domestico. 

Conjunto habitacional
Plataforma del Conjunto habitacional
La Plataforma W consistente en unidades habitacionales con patios internos y sistemas de drenaje. Por las características de los vestigios hallados aquí, y por la ubicación colindante con la plaza principal del asentamiento prehispánico, es de suponer que en estas unidades habitacionales vivían personas de alto rango o de posición privilegiada en el sistema social en Tehuacalco. Estas habitaciones estaban hechas de piedra, a diferencia de las casas de la gente común que se construían de bajareque (carrizo cubierto de barro) y pisos de tierra. 
Desagüe en Conjunto habitacional
 

Los espacios habitacionales tenían su propio patio, donde se llevaban a cabo actividades cotidianas como hilar, jugar, comer y reunirse con sus familiares. Para evitar que estos lugares se inundaran contaban con un sistema de desagüe que servía también para la captación de agua de lluvia.







Las cuevas de Tehuacalco
En las sociedades prehispánicas, las cuevas permitían llegar a las entrañas de los cerros donde los dioses de los mantenimientos y de la lluvia escondieron las semillas necesarias para el cutivo y la subsistencia, además de ser reflejo del inframundo.
Para los habitantes de Tehuacalco, la presencia de estos espacios en las laderas de los cerros, les permitió reforzar la actividad ritual en honor a esos dioses, destaca el Cerro La compuerta, donde se encontraron ofrendas en más de 50 cuevas.

Vestigios encontrados en cuevas
Entre los materiales ofrendados se hallaban fragmentos de obsidiana y pedernal, hachas de piedra verde, cuentas de cerámica, conchas marinas y vasijas votivas y algunas ollas rotas intencionalmente para ofrendarlas a la tierra o representar el momento en que los dioses rompían sus cantaros para descargar el agua de las nubes, que alude a rituales relacionados con la propiciación de la lluvia.
La presencia de braseros y fragmentos de sahumadores en algunas cuevas nos indican que las vasijas y demás elementos de ofrenda eran acompañados de ceremonias que incluían la quema de copal para purificar el espacio ritual, esto marcaba el inicio de muchas actividades religiosas.
Los hallazgos más sobresalientes en estas cuevas incluyen piezas muy tempranas del Complejo Capacha (1450 años aC.), así como materiales contemporáneos al desarrollo y auge de Tehuacalco, además de cerámica muy tardía como sahumadores aztecas. Esto representa casi 3000 años de uso de las cuevas, incluso antes de la existencia de Tehuacalco y después de su apogeo.
Respecto a su procedencia se halla alfarería local y artefactos elaborados con materias primas foráneas, como el pedernal, la obsidiana y conchas marinas.

Petrograbados en Tehuacalco
Petrograbados
La piedra fue un material ideal para plasmar motivos vinculados con ideas, registros o rituales, entre otras actividades. Las técnicas de tallado, labrado, desgaste y picoteado fueron usadas para realizar petrograbados, los cuales forman parte de las manifestaciones rupestres; se caracterizan por ser materiales arqueológicos fijos en afloramientos rocosos o en paredes de cuevas.

Piedra de los pies pintados
En Tehuacalco encontramos este tipo de manifestaciones en los afloramientos de granito, la mayoría de ellas utilitarias como los desgastes ovales, pozas llamadas tehuacallis aislados y en conjuntos de siete o 12 por bloque, y que se asociaban a ceremonias de propiciación acuática al representarse los contenedores de agua en las rocas, que igualmente podían ser usados como espejos de agua para observar con precisión el paso de las estrellas en el firmamento.
También encontramos figuras antropomorfas como las huellas de pies humanos y motivos astronómicos relacionados con la medición del tiempo como las cuentas circulares, para registrar acontecimientos celestes.

El abandono de Tehuacalco
Ritual de Equinoccio de primavera
Por el año de 1350 comenzaron las pugnas entre diversas etnias y grupos de la región. El entorno hostil provoco un cambio en la ubicación de la mayoría de los poblados, quienes se desplazaron hacia áreas poco accesibles, construyeron asentamientos en posiciones estratégicas y con arquitectura defensiva. Como parte de esas migraciones, Tehuacalco sue abandonado casi en su totalidad, quedando un grupo reducido de habitantes en áreas del centro ceremonial, los que continuaron con la actividad ritual.
Ofrendas
En 1440, los mexicas iniciaron sus primeras campañas de conquista para recuperar la costa de Guerrero, la cual ya había sido conquistada unos años antes por Texcoco. Al mismo tiempo, los Tarascos comenzaron a extender su dominio con un avance de continua lucha contra las provincias tributarias de los mexicas, desde Tierra Caliente hasta la Costa Grande.
Este proceso de expansión genero cambios muy importantes en la vida de los grupos locales, quienes fueron sometidos y obligados a servir y tributar a los que conquistaban su territorio y debido a esto, algunos pueblos que se resistieron fueron diezmados.
Durante el tiempo de las conquistas de los Estados expansionistas, Tehuacalco pertenecía ya al señorio del Yopitzingo.

En este sitio las maravillas naturales se suceden casi voluptousamente sin dejar espacio al aburrimiento. En la zona arqueológica te puedes encontrar con diversas especies de flora y fauna, que harán de tu estancia una aventura innolvidable.




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